Un pequeño ualabí del este de Australia con una historia tan curiosa que roza lo novelesco: durante décadas se le creyó extinguido en su hábitat continental original, hasta que en los años 1960 se descubrió que una población había sobrevivido de manera inadvertida en la isla neozelandesa de Kawau, adonde había sido introducida en el siglo XIX, mientras que casi al mismo tiempo se confirmaba que también persistían poblaciones remanentes en el noreste de Nueva Gales del Sur.
El menor de los macrópodos de su género, con un peso de 3,2 a 5,8 kg —menos de una décima parte del de un canguro rojo—, cuerpo de unos 50 cm y una cola larga y escasamente cubierta de pelo, casi negra, de longitud similar al cuerpo. Pelaje pardo rojizo a grisáceo en el dorso, más gris en la cabeza y aclarándose hasta un gris pálido en el vientre.
Sendas estrechas a través de la vegetación densa de bosque y matorral que prefiere como refugio diurno; excrementos en forma de pequeñas bolitas dispersas por su territorio de alimentación nocturna.
Bosque y zonas de vegetación densa del noreste de Nueva Gales del Sur, cerca de la frontera con Queensland; existe además una población introducida en la isla de Kawau, en Nueva Zelanda.
Herbívoro; pasta hierbas y ramonea vegetación de sotobosque.
Solitario y de actividad principalmente nocturna y crepuscular, se refugia de día en la densa vegetación de bosque y matorral, saliendo a alimentarse al anochecer en zonas más abiertas cercanas.
Especie vulnerable por su reducida y fragmentada distribución continental, restringida a una franja concreta del noreste de Nueva Gales del Sur; la población introducida en Nueva Zelanda, aunque estable, no compensa la vulnerabilidad de las poblaciones nativas.
Pérdida y fragmentación de hábitat forestal en su reducida distribución continental, depredación por zorros y perros asilvestrados, e incendios forestales.
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