El ratón azteca vive en las montañas boscosas de un tramo largo de Centroamérica, desde el centro de México hasta Honduras, y es uno de los mejor representados en colecciones científicas dentro de su complejo de especies, precisamente por lo extendido de su rango. Pertenece a un grupo de ratones mexicanos, el complejo de Peromyscus aztecus, que ha sido redefinido varias veces a medida que los estudios genéticos separan poblaciones que antes se consideraban una sola especie.
Es un ratón de tamaño mediano, con el dorso pardo rojizo y el vientre blanco, y una cola larga y bien peluda, más larga que el cuerpo. Se diferencia de otras especies del complejo Peromyscus aztecus-boylii, con las que comparte parte de su rango montañoso, sobre todo por rasgos craneométricos y genéticos, ya que el aspecto externo entre estas especies resulta muy similar.
No existen descripciones publicadas de sus huellas concretas en el campo, y su identificación fiable frente a otras especies del complejo Peromyscus aztecus-boylii requiere en la práctica comparación genética o de cráneo; los rastros de campo, como madrigueras bajo troncos o rocas, son indistinguibles a simple vista de los de sus parientes cercanos.
Vive en bosque de montaña, principalmente de pino-encino, desde el centro de México hasta Honduras, en altitudes medias y altas.
Se alimenta de semillas, frutos e invertebrados del suelo del bosque de montaña.
Es nocturno y solitario, con actividad terrestre y refugio en madrigueras bajo troncos, rocas o raíces, un patrón compartido con otras especies del complejo.
Catalogado de preocupación menor por la UICN, con una distribución amplia por el bosque de montaña centroamericano y sin indicios de declive generalizado.
La deforestación del bosque de montaña para uso agrícola y ganadero en Centroamérica es la presión más citada sobre algunas poblaciones locales.
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