Durante décadas se consideró simplemente una población de la rata magueyera de garganta blanca (Neotoma albigula), hasta que los análisis genéticos revelaron que las poblaciones al este del río Bravo, en Nuevo México y el oeste de Texas, forman en realidad una especie aparte de las que viven al oeste del río, morfológicamente casi idénticas pero genéticamente distintas. Es otro ejemplo de cómo un simple río puede separar linajes evolutivos que a simple vista resultan indistinguibles.
Es una rata magueyera de tamaño moderado, con ojos negros grandes y prominentes, orejas grandes y cola corta. El pelaje del dorso es pardo grisáceo y el vientre blanco. Es morfológicamente casi idéntica a la rata magueyera de garganta blanca (Neotoma albigula), de la que solo se separa con fiabilidad por su distribución al este del río Bravo/Grande y por análisis genéticos, no por rasgos visibles en campo.
Como el resto de las ratas magueyeras, construye acumulaciones de ramas y material vegetal alrededor de su refugio, con la cholla y el nopal como componente estructural habitual; no hay rasgos de campo publicados que la distingan de Neotoma albigula solo por este rastro.
Ocupa llanuras y montañas del suroeste de Estados Unidos (desde Colorado hasta Texas) y el centro de México, en laderas rocosas, matorral y bosque de enebro, casi siempre con presencia de cactáceas como la cholla y el nopal.
Depende en gran medida de cactáceas, especialmente cholla y nopal (Opuntia), que forman una parte integral de su dieta, junto con otra vegetación disponible.
Construye elaboradas madrigueras a partir de ramas y vegetación recolectada, que le ofrecen protección frente a depredadores y frente al calor del desierto. Es de hábitos nocturnos y solitarios.
Mantiene una distribución amplia con poblaciones consideradas estables, sin amenazas poblacionales documentadas en la actualidad.
No se han documentado amenazas significativas para esta especie en la actualidad.
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