Pasa casi toda su vida bajo tierra, en una red de galerías tan extensa que puede recorrer varios metros de suelo agrícola sin salir jamás a la superficie, un hábito que lo hace mucho más parecido en costumbres a un topo que a la mayoría de sus parientes topillos, que sí se mueven con libertad por la superficie. Sus ojos diminutos y sus orejas casi ocultas entre el pelaje son buena prueba de lo poco que necesita ya la vista o el oído externo para sobrevivir en un mundo de oscuridad total bajo el suelo. Es, junto a otras especies de su mismo grupo, uno de los pocos mamíferos capaces de causar daños agrícolas serios en cultivos de raíz y tubérculo precisamente por vivir y alimentarse bajo tierra, un motivo de conflicto directo con la agricultura en las zonas donde es más abundante.
Roedor pequeño, pelaje pardo grisáceo uniforme, cuerpo cilíndrico y compacto muy adaptado a la vida subterránea, ojos diminutos apenas visibles, orejas muy pequeñas y casi ocultas en el pelaje, y cola corta. Se diferencia de los topillos de superficie por ese cuerpo mucho más cilíndrico y esas reducciones sensoriales tan marcadas, y del topo, con el que comparte hábitos subterráneos, por conservar ojos y pelaje visibles y por no tener las patas delanteras en forma de pala tan desarrolladas.
No deja huellas convencionales visibles por su vida subterránea; el indicio más claro de su presencia son los pequeños montículos de tierra removida en la superficie, más alargados y de menor tamaño que los de un topo, con la entrada de la galería a menudo visible en un extremo en vez de completamente tapada. Los excrementos, pequeños y redondeados de 2-3 mm, se encuentran dentro del propio sistema de galerías, rara vez en superficie. Su presencia se delata también por raíces y tubérculos de cultivo roídos desde abajo, un patrón de daño característico que lo diferencia de otros roedores que atacan la planta desde la superficie.
Suelo blando de zonas agrícolas, prado, huerta y matorral con suelo profundo que permita excavar galerías, desde tierras bajas hasta zonas de montaña baja. Distribuida por el suroeste de Europa, con presencia centrada en la península ibérica y el sur de Francia.
Herbívoro subterráneo, se alimenta de raíz, bulbo, tubérculo y base de tallo, consumidos directamente desde el interior de sus galerías sin necesidad de salir a la superficie.
Vive en colonias familiares dentro de un sistema de galerías subterráneas que puede extenderse varios metros, con actividad repartida a lo largo de todo el día y la noche dentro de ese ambiente subterráneo estable en temperatura. Tiene una capacidad reproductiva alta, con varias camadas al año en condiciones favorables de suelo y alimento.
Mantiene poblaciones generalmente numerosas y estables en la mayor parte de su área, sin indicios de declive generalizado, y en algunas zonas agrícolas se le considera más bien una especie problemática por los daños que causa a cultivos de raíz.
No enfrenta amenazas de conservación relevantes; al contrario, es objeto de control poblacional en algunas zonas agrícolas por los daños económicos que causa en cultivos de raíz y tubérculo.
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