Mammaling
Mammaling › Species accounts › Even-toed ungulates › Bovidae

Alpine Ibex

Capra ibex
LC · Least concern Artiodactyla Bovidae
Alpine Ibex (Capra ibex)
Photo: © Philipp Pavelka, some rights reserved (CC BY)
Size
Machos 149-171 cm, hembras 121-141 cm; 70-101 cm a la cruz
Weight
Machos 65-120 kg (máximo en otoño), hembras 40-60 kg
Activity
Diurna
Sociability
Grupos separados por sexos (hembras 5-20, machos 2-16, a veces más de 50)
Lifespan
Hasta unos 16 años los machos y 20 las hembras
Gestation
165-170 días

Description

Pocas especies han estado tan cerca de desaparecer y han vuelto con tanta fuerza. A principios del siglo XIX quedaban unos cien íbices alpinos, todos en torno al macizo del Gran Paradiso, en el noroeste de Italia. El último íbice suizo autóctono se abatió en el Valais en 1809. Un decreto real de 1821 prohibió cazarlo y, a mediados de siglo, Víctor Manuel II convirtió la zona en coto real con sus propios guardas. Sobre aquel coto se fundó en 1922 el Parque Nacional del Gran Paradiso.

La recuperación del resto de los Alpes empezó con un contrabando. Como el rey de Italia se negaba a vender animales, en 1906 un parque zoológico de San Galo compró a un furtivo del valle de Aosta dos cabritos sacados ilegalmente del parque, con el visto bueno discreto de las autoridades federales suizas. Les siguieron decenas más, y en 1911 se hizo la primera suelta en el cantón de San Galo. Hoy hay unos 55.000 íbices en cerca de 180 colonias, y prácticamente todos descienden de aquel centenar del Gran Paradiso.

El precio de esa historia está en sus genes. De al menos doce linajes maternos que existían antes del cuello de botella sólo sobreviven dos, y su diversidad genética figura entre las más bajas medidas en mamíferos salvajes. Fuera de lo genético, se ha hecho famoso por las hembras y cabritos que trepan la pared casi vertical de la presa de Cingino, en el Piamonte, para lamer las sales del hormigón.

How to identify it

Cabra salvaje grande y maciza, con un dimorfismo sexual muy marcado. Los machos miden 149-171 cm de cabeza y cuerpo y hasta unos 100 cm a la cruz, y pesan 65-120 kg, con el máximo a finales de otoño. Las hembras miden 121-141 cm, con 70-84 cm a la cruz, y pesan 40-60 kg.

Los cuernos son el carácter más visible. En el macho forman un gran arco hacia atrás, en forma de cimitarra y sin espiral, de 70 cm a casi un metro, con gruesos nudos transversales en la cara frontal. En la hembra son mucho más cortos (18-35 cm), finos y lisos. Crecen toda la vida: en el macho, unos 7-9 cm al año hasta los 9 años y menos después. La edad se lee contando los anillos de crecimiento invernales, no los nudos, que pueden formarse varios en un mismo año.

El pelaje es pardo grisáceo, más claro y corto en verano y más espeso y oscuro en invierno; las hembras son más claras, tirando a beige. Los machos llevan una barba corta. No tienen máscara facial.

Con qué se confunde:
• Rebeco alpino. Es más esbelto y tiene cuernos negros, finos y en gancho en los dos sexos (unos 20-25 cm), y una cara blanca con una banda negra por el ojo. Una hembra de íbice a distancia puede recordarlo, pero no tiene esa máscara.
• Cabra doméstica e híbridos. Los híbridos suelen ser más grandes y pesados que el íbice, con cuernos más largos, de sección triangular, nudos aplanados o ausentes y colores raros (oscuros, anaranjados, con marcas en las patas). No hay un aspecto típico, y algunos son incluso sin cuernos. Además, animales abatidos en Suiza como «sospechosos de híbridos» resultaron ser íbices puros. Por el aspecto no se puede asegurar.
• Cabra montés ibérica (Capra pyrenaica). Sus cuernos se abren hacia fuera y hacia arriba y luego giran hacia dentro, en forma de lira. Sus áreas de distribución no se tocan.
• Muflón. Es una oveja, con cuernos enrollados en espiral en el macho.

Signs and tracks

Huella: mayor y más redondeada que la del rebeco, de unos 7-10 cm de largo por 6 cm de ancho, con los bordes delanteros romos y los dos dedos más juntos. La pezuña combina un borde exterior duro con una almohadilla blanda que se adhiere a la roca, y las pezuñas accesorias no se marcan al paso tranquilo. Al paso, la zancada mide 60-120 cm. Se maneja peor que el rebeco en nieve blanda y en hielo, y en los inviernos de mucha nieve se concentra en laderas barridas por el viento, que son donde quedan menos huellas.

Cómo separar la huella de la de otros ungulados que comparten la montaña:
• Rebeco. Unos 6 × 3,5-5 cm, más estrecha y alargada, con dedos finos y puntiagudos que se abren mucho.
• Ciervo. Unos 8-9 × 6-7 cm en el macho y menor en la cierva. Se solapa en tamaño con el íbice, pero es más acorazonada; en las alturas, el hábitat ayuda.
• Corzo. Unos 4-4,5 × 3 cm.
• Muflón, oveja y cabra doméstica. No hay medidas comparativas fiables, y donde pasta ganado caprino la huella sola no basta.

Excrementos: no se han encontrado medidas publicadas propias del íbice alpino. Como referencia, los de la cabra montés ibérica miden 1-2 × 0,6-1,1 cm, son cilíndricos, con un extremo en punta y el otro cóncavo, y negros y brillantes cuando son frescos. Pueden parecerse a los de ciervo. Los de oveja y muflón son claramente más esféricos. Los del rebeco son menores (0,8-1 cm) y en verano se pegan en racimos. En la práctica, las bolitas de íbice, rebeco y cabra doméstica no se separan con seguridad sin otros indicios.

Sonidos: un silbido de alarma corto y agudo, balidos de hembras y cabritos y, sobre todo, el choque de cuernos de los machos al medirse, que se oye a gran distancia en un valle tranquilo.

Otros indicios: se refugia de noche en cuevas, grietas y abrigos rocosos, donde se acumulan excrementos y pelo. Busca la sal con insistencia y lame rocas, muros y cualquier superficie con eflorescencias minerales; la presa de Cingino es sólo el ejemplo extremo.

Cuándo buscar: en primavera bajan a los prados que reverdecen en el fondo de los valles, a veces por debajo del límite del bosque, y es el mejor momento para verlos y encontrar rastros frescos. A primera hora toman el sol en roquedos orientados al este y al sur.

Habitat and range

Es un animal de alta montaña que vive sobre todo entre los 1.600 y los 3.300 m, en roquedos empinados alternados con pastos alpinos, y que cambia de altitud con las estaciones. En invierno se concentra en laderas muy pendientes, soleadas y orientadas al sur, donde el viento barre la nieve y deja el pasto al descubierto. En primavera baja a los prados que reverdecen antes, a veces por debajo del límite del bosque, y en verano vuelve a subir, hasta los 2.700-3.300 m, porque no tiene glándulas sudoríparas y soporta mal el calor. Las hembras eligen terrenos más empinados y rocosos que los machos, que frecuentan pastos más llanos. En el último cuarto de siglo, los íbices de los Alpes centrales se han desplazado de forma apreciable hacia cotas más altas.

Es exclusivo de los Alpes, y todas sus poblaciones salvo la del Gran Paradiso proceden de reintroducciones, la mayoría fundadas entre 1950 y 2000. En 2015 se estimaban unos 19.900 íbices en Italia, repartidos en 67 colonias; 17.700 en Suiza, en 45; 8.800 en Austria, en 27; 7.800 en Francia, en 30; unos 550 en Alemania, en 5; y unos 320 en Eslovenia, en 4. También los hay en Liechtenstein. En Eslovenia se discute si es autóctono o se introdujo a finales del siglo XIX.

Las colonias tienen tamaños muy desiguales. En el Valais se contaron unos 7.000 animales en 2025 y en los Grisones más de 7.000, mientras que en los Dolomitas hay unos 700 repartidos en cinco colonias. En la última década, el área ocupada apenas se ha ampliado.

Diet

Es sobre todo un pacedor de gramíneas. En el Parque Nacional Suizo, el análisis de sus excrementos dio un 70 % de gramíneas y juncias como media anual, con cambios claros a lo largo del año. En primavera las juncias llegan a la quinta parte de la dieta, y en verano las hierbas de flor suben al 22 %. En otoño las gramíneas son casi tres cuartas partes de lo que come y los arbustos enanos, como brezos y arándanos, rondan el 11 %, y en invierno entran también las coníferas, en torno al 8 %. Los análisis de contenido estomacal dan aún más peso a las gramíneas, entre el 85 y el 94 %.

Prefiere festucas, poas, seslerias, agrostis y fleos, y come también líquenes, brotes de enebro y cardos. Según el Parque Nacional de la Vanoise, en verano ingiere 15-20 kg de vegetación fresca al día, y el rocío puede bastarle para cubrir sus necesidades de agua. En las olas de calor, los machos grandes comen de noche. Necesita sales minerales, que busca lamiendo rocas y construcciones.

Su dieta se solapa con la del rebeco durante buena parte del año, pero los estudios no encuentran una competencia fuerte entre los dos.

Behaviour

Es activo de día, con picos a primera hora y al final de la tarde. Pasa la noche en roquedos, grietas o cuevas, y por la mañana se calienta al sol.

Machos y hembras viven separados la mayor parte del año y sólo se juntan para el celo, que dura unas seis semanas entre diciembre y enero; en abril y mayo se vuelven a separar. Las hembras forman grupos de 5 a 20 con sus crías, y los machos van en grupos de 2 a 16, a veces de más de 50, con una jerarquía basada en el tamaño, la edad y la longitud de los cuernos. Las epidemias desordenan esa estructura: en la Marmolada, tras un brote de sarna, el tamaño medio de los grupos de machos cayó de 27 a 7 y la proporción de machos solitarios pasó del 17 al 46 %.

Las hembras del Gran Paradiso usan áreas de campeo anuales de unas 180-190 ha, que se reducen cuando hay mucha nieve y a medida que envejecen. En las poblaciones reintroducidas las áreas son bastante mayores, de hasta unas 3.000 ha, y los machos adultos se mantienen muy fieles a su zona de un año a otro.

La gestación dura 165-170 días. Las hembras paren solas en laderas rocosas, entre finales de mayo y julio, casi siempre una sola cría; los gemelos son raros. A los pocos días los cabritos ya siguen a la madre y forman grupos de guardería, y maman hasta unos cinco meses. Las hembras suelen parir por primera vez a los 3-4 años y no se reproducen todos los años: en un estudio, el 84 % de las de cuatro años o más estaban preñadas, pero en junio sólo un tercio de las adultas en plenitud iba acompañada de cría. Los machos siguen creciendo hasta los 9-11 años, y la reproducción la acaparan los mayores.

En el Gran Paradiso, hasta tres cuartas partes de los cabritos mueren el primer año. Los adultos mueren de vejez, de hambre, por enfermedades y en aludes. El águila real y el zorro cazan cabritos, pero el terreno escarpado protege a los adultos del lobo: en el Gran Paradiso, desde que volvió, el lobo se alimenta sobre todo de rebeco y corzo.

Conservation

La especie es hoy estable. Ha pasado de unos 47.000 animales hacia 2005-2007 a unos 55.000 en 2015, con aumentos en Suiza e Italia y estabilidad en Francia; en Austria, Alemania y Eslovenia los datos no bastan para conocer la tendencia. Desde los años sesenta, las poblaciones italiana y suiza crecieron a un ritmo del 3-6 % anual gracias a la protección estricta del núcleo original, a la cría en cautividad en Suiza a partir de los animales del contrabando y a un siglo de traslados de animales salvajes entre colonias, de 1911 a 2014. El propio Gran Paradiso, sin embargo, ha pasado de unos 5.000 íbices en 1993 a unos 2.600 en 2014, y en 2026 ronda los 2.700, un descenso ligado a la menor supervivencia de los cabritos.

La gestión cambia de un país a otro. Suiza permite su caza regulada desde 1977, en torno a mil animales al año, y desde 2023 cada colonia necesita la aprobación previa de la administración federal y al menos la mitad de los abatidos deben ser hembras. Austria también lo caza, mientras que en Italia está protegido y un intento de declararlo especie cinegética se retiró en mayo de 2026. Para no estrechar aún más su base genética, los genetistas recomiendan fundar las nuevas colonias con animales de la población de origen o de varias poblaciones distintas, y no de una sola colonia derivada.

Threats

Su mayor problema es la herencia del cuello de botella, una diversidad genética bajísima con mucha consanguinidad. En 26 poblaciones suizas, la consanguinidad redujo el crecimiento de la población hasta un 71 %, y el efecto es mayor en los veranos húmedos.

Las enfermedades vienen después. La sarna sarcóptica ha causado mortalidades de más del 60 % en los Dolomitas y de hasta el 80 % en Friuli, y en la Marmolada la colonia bajó de 456 animales a 208 en dos años. En el macizo del Bargy, en la Alta Saboya, un brote de brucelosis pasó en 2012 al ganado vacuno y a tres personas que habían comido queso de leche cruda. Sólo en 2013 se sacrificaron 263 íbices, y la colonia bajó de unos 570 animales a unos 270; hoy ha vuelto a unos 375. La infección llegó al vecino macizo de los Aravis en 2022, y los tribunales frenaron los sacrificios masivos posteriores. La queratoconjuntivitis infecciosa puede matar además hasta el 30 % de los animales afectados.

El cambio climático también le pasa factura: una primavera que reverdece más deprisa reduce la supervivencia de los cabritos, y el calor empuja a la especie a cotas más altas, donde hay menos hábitat. La hibridación con cabras domésticas es un problema localizado pero real, con 48 híbridos probables entre 2000 y 2021 en 21 colonias, casi todos en Italia; en Suiza hubo que retirar un grupo híbrido de 18 animales entre 1998 y 2001. Las molestias humanas y el furtivismo se citan a menudo, pero no hay datos que permitan medir su peso.

Other accounts in Bovidae

See all species accounts for even-toed ungulates · Full species index

Have you seen the alpine ibex?

Mammaling is a free app for logging the mammals you find. You record a sighting in a moment — even if it's just a track — your life list grows, and the record becomes available to scientific and conservation projects.

It runs on your phone with nothing to install. If you like, it adds to your home screen like any other app.

Open Mammaling