Vive en colonias tan extensas y densamente pobladas que los primeros exploradores europeos de las Grandes Llanuras norteamericanas describieron algunas de ellas como auténticas ciudades subterráneas de decenas de millones de individuos repartidas a lo largo de cientos de kilómetros, probablemente las mayores concentraciones de mamíferos coloniales jamás documentadas en el continente. Es el más extendido de los cinco perritos de las praderas norteamericanos, con un sistema de vocalizaciones de alarma tan elaborado que distintos estudios sugieren que es capaz de describir mediante sonidos distintos el tamaño, la forma y hasta el color de un depredador que se aproxima. Su papel como ingeniero de ecosistema es enorme: sus madrigueras airean el suelo de la pradera y sirven de refugio a decenas de otras especies, desde búhos excavadores hasta serpientes, que dependen de sus túneles abandonados. A pesar de ese papel ecológico clave, ha sido perseguido durante más de un siglo como plaga agrícola, lo que ha reducido su área ocupada a una fracción minúscula de la que tenía hace apenas cien años.
Roedor de tamaño medio, cuerpo robusto, pelaje pardo amarillento con la punta de la cola negra que le da nombre, cabeza redondeada y orejas pequeñas casi ocultas en el pelaje. Se diferencia de otras ardillas terrestres de la región por su tamaño mayor, su vida estrictamente colonial en madrigueras muy visibles, y esa cola con punta negra tan característica, distinta de la cola blanca de otros perritos de las praderas.
Huella con 4 dedos delanteros y 5 traseros, 3-4 cm la trasera, similar a la de otras ardillas terrestres grandes pero casi siempre asociada a las evidentes entradas de madriguera de la colonia. Excrementos pequeños y alargados, 1-1.5 cm, dejados dispersos por toda la colonia. La señal más inconfundible es la propia colonia: montículos circulares de tierra apisonada de hasta 1 m de diámetro alrededor de cada entrada, que sirven de atalaya de vigilancia y de barrera contra inundaciones, repartidos por toda la extensión del pastizal ocupado, a menudo con cientos o miles de bocas de madriguera visibles a la vez.
Pastizal de pasto corto y mediano de las Grandes Llanuras, desde tierras bajas hasta zonas de altiplano. Distribuido por el centro de Norteamérica, desde el sur de Canadá hasta el norte de México, en Estados Unidos y el norte de México.
Herbívoro, se alimenta de pasto y hierba baja, que además mantiene recortada de forma activa alrededor de la colonia para mejorar la visibilidad frente a depredadores.
Vive en colonias muy densas y organizadas en camadas familiares llamadas coterías, con un sistema de vocalizaciones de alarma muy elaborado que distingue el tipo y hasta las características de un depredador que se aproxima. Es de actividad diurna y pasa buena parte del día en la superficie, alerta, alternando con periodos de alimentación y mantenimiento de la madriguera.
Sus poblaciones se han recuperado de forma parcial en algunas zonas gracias a programas de conservación específicos, aunque el área total ocupada sigue siendo una fracción muy pequeña de la histórica, con la especie considerada globalmente estable pese a los declives locales por control como plaga agrícola.
Envenenamiento y control como plaga agrícola en algunas zonas, conversión de pastizal nativo a tierra de cultivo, y brotes periódicos de peste selvática, una enfermedad introducida que puede eliminar colonias enteras en pocas semanas.
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