El ratón de abazones de Merriam ocupa una franja de pastizales y matorrales que va de Texas al centro de México, y pese a ser uno de los roedores más comunes de esa región, pasa casi inadvertido por su tamaño diminuto y sus hábitos estrictamente nocturnos. Como el resto de su género, guarda las semillas que recolecta en bolsas de piel externas junto a la boca, un rasgo que comparte con otros ratones de abazones pero que en esta especie resulta especialmente útil para sobrevivir en los meses más secos del año.
Mide entre 5,5 y 7 cm de cuerpo, con una cola de longitud similar o algo mayor, pelaje pardo grisáceo en el dorso y blanco en el vientre. Se diferencia del ratón de abazones de las llanuras (Perognathus flavescens), con el que comparte parte de su rango en Texas, por un tamaño ligeramente menor y por preferir suelos algo más compactos de pastizal y matorral bajo.
Excava madrigueras poco profundas junto a la base de la vegetación, con entradas pequeñas tapadas con tierra suelta durante el día. Sus huellas, diminutas y difíciles de separar con seguridad de las de otros ratones de abazones simpátricos, muestran el patrón de salto característico del grupo, con pares de marcas juntas y tramos vacíos entre saltos, distinto del trote continuo de un múrido de patas cortas.
Vive en pastizales, matorral árido y semiárido de suelo suelto del sur de Texas y el centro y norte de México.
Se alimenta principalmente de semillas de gramíneas y otras plantas herbáceas de pastizal.
Es nocturno y solitario, y no hiberna de verdad sino que entra en periodos de letargo durante los meses más fríos, permaneciendo bajo tierra buena parte del invierno.
Catalogado de preocupación menor por la UICN, con una distribución amplia y poblaciones estables en la mayor parte de su rango.
No se han documentado amenazas significativas a escala de la especie; localmente, la conversión de pastizal nativo a uso agrícola puede afectar a poblaciones periféricas.
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