Ostenta el récord de inmersión más profunda y prolongada jamás registrada en un mamífero, con buceos documentados que han superado los 2900 metros de profundidad y casi tres horas y media bajo el agua, cifras que superan incluso a las del cachalote y que convierten a este zifio en el buceador más extremo conocido del reino animal. Es el más cosmopolita de todos los zifios, presente en aguas profundas de prácticamente todos los océanos del mundo, algo poco habitual en un grupo de cetáceos generalmente restringido a áreas mucho más concretas. Su historia de estudio está marcada por una tragedia recurrente: en varias regiones del mundo, entre ellas el Mediterráneo, se le ha relacionado repetidamente con varamientos masivos anómalos coincidentes con ejercicios navales que emplean sonar de media frecuencia, un vínculo que ha cambiado la forma en que la marina de varios países regula sus maniobras en zonas sensibles.
Cetáceo de tamaño medio-grande, cuerpo robusto que varía del gris oscuro al pardo rojizo, con la cabeza y el dorso a menudo mucho más claros en los machos adultos por la acumulación de cicatrices de mordisco y percebe, hocico corto que da un perfil de cabeza parecido al de un ganso, y un único par de dientes visibles en la punta de la mandíbula inferior del macho. Se diferencia de otros zifios por ese perfil de cabeza tan característico y por el patrón de cicatrización extenso y claro típico de los machos adultos.
No deja huellas en tierra; su comportamiento en el mar es extremadamente discreto, con inmersiones extraordinariamente profundas y prolongadas, las más extremas conocidas entre los mamíferos, seguidas de periodos breves en superficie con un soplo bajo y apenas visible, ligeramente desviado hacia delante. La mayoría de los registros de la especie proceden de varamientos en playa, en ocasiones coincidiendo con episodios de varamiento masivo anómalo relacionados con actividad de sonar naval de media frecuencia, un fenómeno bien documentado en esta especie más que en casi ningún otro cetáceo.
Aguas oceánicas muy profundas de todo el mundo, generalmente sobre el talud continental y en fosas submarinas, el zifio de distribución más amplia de todos. Presente en el Atlántico, el Pacífico, el Índico y mares profundos como el Mediterráneo, donde la subpoblación local ha sido evaluada por separado en una categoría de amenaza más crítica que la especie a escala global.
Se alimenta sobre todo de calamar de aguas muy profundas, complementado con peces mesopelágicos, capturados mediante succión durante inmersiones extremadamente profundas y prolongadas.
Solitario o en pequeños grupos poco cohesionados, con el patrón de buceo más profundo y prolongado conocido entre los mamíferos, lo que lo mantiene fuera de la vista humana durante la inmensa mayoría de su vida. Los machos adultos acumulan cicatrices de combate a lo largo de los años, visibles como líneas paralelas en la piel, probablemente de enfrentamientos por el acceso a las hembras.
A escala global la especie se mantiene numerosa gracias a su amplísima distribución oceánica, pero la subpoblación del Mediterráneo, mucho más reducida y expuesta a actividad naval intensa, ha sido evaluada por separado en una categoría de amenaza más crítica que la especie en su conjunto.
Contaminación acústica submarina por sonar naval de media frecuencia, relacionada de forma bien documentada con varamientos masivos anómalos en esta especie más que en ninguna otra, captura accidental en artes de pesca de altura, e ingesta de plástico y otros desechos marinos documentada con frecuencia en necropsias.
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